¿Cuáles son estos elementos
oficiales? Basta con abrir el currículo para encontrárnoslos en el primer
punto, puesto que son los “fundamentales de la Educación Artística”:
Esos puntos suspensivos, suprimen
otros elementos que se quedan en el tintero, con la mala fortuna de que muchos
docentes, y de paso alumnos, ni siquiera lleguen a descubrirlos.
Por eso, en clase junto a Imanol,
hicimos un repaso de todos ellos:
- El color y sus dos dimensiones, el valor, que hace referencia al contenido físico, y el significado, que añade al valor las connotaciones de tipo simbólico personal y cultural.
- La forma, que es figurativa cuando representa figuras reconocibles, y abstracta cuando se compone tras un proceso de simplificación.
- La mancha y el garabato, los más característicos de Educación Infantil y los más cuestionables. El desarrollo del dibujo recoge el garabateo como el momento previo a la figuración (tema tratado en un trabajo para Amaia Arriaga el curso pasado que adjunto al final). Pero cuando se alcanza este tipo de representación, “oficialmente” el garabateo se abandona, porque se piensa que garabateando, no se está haciendo nada. A pesar de que si nos miramos estamos compuestos por manchas puras, a pesar de que hay artistas que se dedican al garabateo y a pesar de que desde el punto de vista didáctico es positivo no abandonarlo porque genera una gratificación propia (es una especie de juego formal), la representación artística deriva únicamente a la figuración.
- La textura es la cualidad táctil de los objetos.
- El ritmo es otro elemento pero no es fácil, por tanto en Educación Infantil no se trabaja.
- La composición y disposición espacial hace referencia a la articulación de los elementos y las formas en el espacio, en las obras (orden, equilibrio, armonía). Se trata de algo cultural.
- El movimiento es el último elemento, representa la idea de cambio, transformación. Está presente no tanto en el formato dibujo (al ordenar viñetas), sí en las películas.
Una vez que está claro qué trabajar, es momento de
cuestionar el cómo trabajarlos. El currículo también menciona esta cuestión,
aunque no especifica demasiado:
“Manipulación
de materiales, texturas, objetos e instrumentos”, “Diferentes materiales,
instrumentos y técnicas propios del lenguaje plástico”, “diversas técnicas” son
las pinceladas que destacan, principalmente, la variedad del trabajo plástico.
Aunque esta referencia se queda
un poco incompleta, el currículo también diferencia dos maneras de trabajar: la
Instrumental, que considera la técnica como el instrumento que usamos para
trabajar algo o enseñar otras cosas (por ejemplo, la fotografía para trabajar
las formas –recogido en el tema 3-, el recortar para elaborar imágenes de tipo
simbólico –recogido en el tema 2- ). Y la
conceptual, donde la técnica es aquello sobre lo que vamos a aprender
(siguiendo con el ejemplo, qué es fotografía, en qué consiste, descubrimiento
de fotógrafos famosos…). Que se diferencien no quiere decir que haya que usar
una u otra, la mejor opción es ir alternándolas y compaginándolas.
Las técnicas, además de en
función del uso, pueden clasificarse según otro criterio como: las tradicionales
en Educación Infantil (pintar con los dedos, puntear, amasar, recortar…), las
propias del mundo del arte (grabado, semigrafía, tapiz, palos, piedras…) y las
procedentes de las Nuevas tecnologías (vídeos, fotografía digital…)
Generalmente, en Educación Infantil, mantienen estos
criterios, y pocas veces recurren a técnicas propias del mundo artístico. Por
eso me llamo la atención cuando visité el colegio de mi pueblo (CP Virgen de la
Oliva, Carcastillo) encontrarme con esto:
Habían utilizado la técnica de la
estampación, pero su uso no era del todo instrumental (pusieron sus nombres por
poner algo, ya que no la aprovechaban como herramienta para tal), ni tampoco
conceptual (nada más aprendieron acerca de su funcionalidad y posibilidades).
Tenemos la suerte de que en
Educación Artística podemos utilizar TODAS las técnicas y recursos que hasta el
momento he presentado. Claro que con un criterio, será el de seleccionar y
empezar por donde sabemos para poco a poco ir aprendiendo con los alumnos. A
partir de ahí… ¡dejarnos sorprender!
Y es que, las opciones en arte,
son tan variadas como recursos, técnicas y materiales hay, con la ventaja de
que materiales, ¡son todos! Todo lo que está a nuestro alrededor se convierte
en una oportunidad y posibilidad, sólo que para descubrirlo y ser capaz de
seleccionarlo y utilizarlo, hay que saber observar, construir esa mirada, esa
sensibilidad estética que llevo mencionando y formando a lo largo de esta
andadura.
Tiene que ver con la idea de
cazar imágenes singulares, extraordinarias en el mundo cotidiano, sólo que en
este caso, no serán imágenes, sino materiales.
Un artista que combina estas dos
perspectivas, es Andy Goldsworthy, como ícono del Landart que es. Tiene esa
sensibilidad estética de la que hablaba para ver más allá de las posibilidades
que los elementos de su alrededor presentan (capacidad que también comparte
Chema Madoz, aunque a un nivel más formal que éste, más filosófico). De la
propia naturaleza selecciona los materiales para construir sus obras, también
en un marco natural, tras un proceso pausado y lleno de incertidumbres
protagonizado por la interacción entre los agentes de la naturaleza y él.
Utiliza la fotografía como
técnica para documentar su trabajo y exponerlo, hablar de sus esculturas y
describirlas. A la cuestión de la documentación hacía referencia en el tema 1,
donde la abarcaba más profundamente.
Además es interesante la manera
en que trabaja contenidos curriculares como el espacio, puesto que usa el mismo
espacio como soporte de su obra. Y como el color, extrayendo la pintura de los
propios materiales, como los pigmentos de los minerales o las mismas piedras y
hojas, dándole una connotación: el negro es la profundidad, el abismo, de dónde
venimos, a dónde vamos. El rojo es la sangre, la vida, la energía la violencia…
Esta fuerte y compleja relación
filosófica de sus obras con la vida, contrasta con la sencillez y la facilidad
que transmite en la realización de las mismas. Precisamente así, con paciencia
y perseverancia, consigue resultados realmente impactantes, tan chocantes como
efímeros, que por el hecho de construirlos en la propia naturaleza están
sometidos a inesperados cambios.
Precisamente este aspecto vincula
el trabajo de Goldsworthy con la cultura visual actual: impactante e inestable,
cambiante. Y si así son las imágenes, así se construyen los niños: con un afán
por tenerlo todo en el momento, sorprenderse, pero cansarse pronto de eso, y
cambiar.
Del mismo modo, su obra recuerda
al modo de actuar de los niños (íbamos buscando tizas y tratando de descubrir
elementos que pintasen a todas horas) y al modo hacer de los niños, en tanto
que los mejores juegos infantiles, por sorprendentes, inciertos y variables,
son los que nacen de materiales naturales y cotidianos. Como experiencia personal
los ejemplos son muchos, desde salir al cuadrado de la arena, hacer castillos
con las cartas, cabañas en la huerta con maderos y matorrales, fortalezas con
muros de nieve para preparar una guerra, contemplar el dibujo de una piedra al
caer al agua, apostar por una gota de agua en la carrera por el cristal
mientras llueve, y un largo etcétera.
Esto pone de manifiesto, una vez más, el carácter investigador y
científico de la infancia y del arte (tema 3).
Otro aspecto que comparte Andy
Goldsworhty con los niños es el asombro mismo hacia la naturaleza, y el deseo
por actuar en ella, con ella, descubriendo y dejando que ésta te sorprenda. “El
mundo y quien lo percibe se definen recíprocamente” decía Franc Vanela y recoge
el vídeo A Malaguzzi desde Pamplona.
Momentos. Cantos entre balbuceos, reflejando que no hay una forma neutra de
conocer, porque es subjetiva e intersubjetiva de la persona y la cultura.
Al hilo de las similitudes entre
Goldsworthy, el vídeo de Malaguzzi y la infancia, está el tema de la incertidumbre:
Decía Edgar Morin (leído en A Malaguzzi
desde Pamplona. Momentos. Cantos entre balbuceos) “Acepto la contradicción
y la incertidumbre; pero al mismo tiempo, la conciencia de esta dificultad me
llama a luchar activamente contra ella”. La incertidumbre de Andy ante un
agente cambiante e incierto como la naturaleza, la incertidumbre de cualquier
educador ante unos niños en constante descubrimiento y construcción, “la
belleza del abismo de la duda que la infancia nos reclama no perder”. Así como
la consciencia, previa a la palabra, de la transformación que tanto Andy como
los niños realizan.
Centrándome en el vídeo, aparecen una multitud
de materiales plásticos que se dejan modificar y suscitan preguntas con
infinitas respuestas. A través de la experimentación-investigación,
medición-comparación, transformación y repetición, van comprobando sus
hipótesis, van afirmando lo que creen saber. Lo bueno de esto es “el placer de
ver que las transformaciones pueden continuar eternamente”.
Los encargados de conseguir que
todo esto se dé o no, somos los educadores. Como tales no podemos dejar de
intervenir en la oferta de oportunidades para la experiencia. Y es que, como
decía Ortega y Gasset, “somos una parte de todo lo que nos hemos encontrado”.
Por eso, cuanta más rica sea y más diversidad haya en lo que descubren por si
mismos o les presentamos nosotros, mayor sensibilidad y capacidad de relación
sensible tendrán con el mundo. Y es nuestra tarea proporcionarles esa riqueza y
pluralidad en las situaciones. ¿Por qué? Porque cuando eres capaz de comprender
el mundo de muchas maneras, eres capaz de comprender que otros ven el mundo de
otra forma distinta a ti, y entenderlo. ¿Cómo conseguirlo? La Educación
Artística contribuye a la construcción de esta mirada sensible, a partir de la
sensibilidad estética.
Precisamente educar consiste en
eso, desarrollar una sensibilidad hacia lo que nos rodea, para comprender el
mundo y, siendo capaces de entenderlo, poder participar de manera crítica en la
sociedad.
Como decía, la Educación
Artística contribuye en gran medida a ello con las infinitas posibilidades que
nos ofrece. Aunque en las aula se suele recurrir a los mismos materiales y
técnicas de siempre, cuando el abanico de opciones es inmenso. Para no olvidarme
nunca de esto, y “predicar con el ejemplo” cuando tenga la oportunidad de
trabajar, a continuación presento un cuadro que nos propuso Imanol donde
visualmente se reconocen estas posibilidades y oportunidades de las que hablo,
como resultado de la combinación de los diferentes usos del arte trabajados
hasta ahora (en tema 2 y 3) con algunos de los elementos, técnicas y materiales
vistos aquí.
El cuadro es una muestra de los
recursos expresivos y formales de los que disponemos, para elegir unos u otros
en función de lo que nos interese trabajar. Incluye algunas de las propuestas
que yo he ido haciendo en otros temas del portafolios y propuestas que vimos en
clase que trabajan en esta línea, para ejemplificar en qué consistiría su uso.
Sin embargo, la concepción de
infancia y arte sigue truncada en la mente de muchas personas, entre ellas
maestras y responsables de editoriales, que convencidos piden a los niños que
busquen los recursos dentro de ellos mismos, cuando en realidad, tal y como
hemos visto están a nuestro alrededor y podemos usarlos todos. Cómo los
mezclemos y combinemos (siguiendo la idea del cuadro), será la “marca personal”
de cada uno. Como lo es este mismo trabajo.
Por eso, en el colegio al que yo fui para buscar
información, me encontré con que había múltiples propuestas dedicadas a
trabajar técnicas y materiales, sí, pero eran los de siempre y por separado,
los que al comienzo denominaba “oficiales”. Por muy innovadoras que trataban de
ser las propuestas del lenguaje plástico de la editorial SM, se limitaban a eso:
Acuarelas,
recortar (ojo, ¡de revistas!) y pegar sobre cartulina,
Manipular arcilla y plastilina + cola blanca,

OTROS RECURSOS:
Acuarelas,
recortar (ojo, ¡de revistas!) y pegar sobre cartulina,
Manipular arcilla y plastilina + cola blanca,
Ceras,
Algodón,
Lana y papel de seda,
Y por si no fuera suficiente con
la utilización de técnicas y materiales meramente tradicionales de Educación
Infantil, la gran mayoría se usan con la finalidad de, simplemente, “completar
la reproducción de un cuadro”.
Pocos son los ejemplos encontrados
que empleen materiales de la naturaleza o de la vida cotidiana y técnicas
propias del arte:
Hojas de árbol y técnica de impresión,
Cuerda, pajitas,
papel de cocina.
Esta última es la que voy a
utilizar para hacer el análisis y la propuesta.
Fase 1: ANÁLISIS
Me sorprende encontrarme con una
actividad que trabaje el trazo sobre un soporte que no es el folio ni la
cartulina, aunque sea papel al menos es de cocina. Además, atiende al primero
de los contenidos del Bloque 3-Lenguaje artístico: Experimentación y descubrimiento de algunos elementos que configuran el
lenguaje plástico (línea, forma, color, textura, espacio…)
Es de experimentación, en tanto
que en el papel hay muchos surcos, tantos como posibilidades de repasarlos. Es
descubrimiento porque según la línea que se siga, aparecen formas que habrán
aprendido (círculo, cuadrado, espiral…)
Además, me
extraña que no aparezca relacionada con una obra con la que, en el resultado, guarda cierto parecido. “Estudio de color.
Cuadrados con círculos concéntricos” de Kandinsky:
La actividad queda incompleta
porque usa el arte como distracción y no como una herramienta, que sería el
enfoque que le faltaría.
El resultado de la actividad que
aparece en la imagen, es el que proporciona la editorial. Con esto quiero
decir, que no existe la certeza de que los alumnos vayan a obtener dichos
resultados, y tengo la impresión de que muchas maestras mostrarán el ejemplo
con la intención (o no) de que sus alumnos los reproduzcan (infancia
simplificada).
Por eso, aunque la idea me parece
correcta, la puesta en práctica de la misma creo que es lo que puede generar
menos discusión y aprendizaje.
No considero que entre los
objetivos que trabaja se encuentre el “trabajo en equipo” puesto que cada uno
hacer un papel y luego juntarlos y pegarlos juntos, no es trabajo en equipo.
Fase 2: MODIFICACIÓN O
ENRIQUECIMIENTO
El papel de cocina ofrece la
oportunidad de trabajar, además de las formas marcadas, la textura de un papel
diferente. Esto supone, que al cambiar el soporte, los materiales con los que
se dibuja o pinta sobre él reaccionen diferente.
Con lo cual, la primera parte de
la propuesta irá enfocada al contacto con los materiales desde un enfoque
científico: además de rotuladores, se presentarán acuarelas, sprays, tomate
frito y fairy. Se discutirá y debatirá para construir hipótesis acerca de cómo
va a reaccionar el papel de cocina ante ese elemento enfocadas hacia si lo absorberá
y el papel se romperá, o si lo conservará. La formulación de las hipótesis
estará argumentada con experiencias (pues yo una vez limpié con papel de cocina
el tomate que se me cayó a la mesa y…), o con razones (como la acuarela es muy
líquida, el papel la va a absorber, etc.).
Posteriormente comprobarán sus
hipótesis experimentando y manipulando los materiales.
La segunda parte de la propuesta
está pensada para trabajar lo que la propia actividad planteaba: destreza con
el trazo y composición de formas geométricas. Para ello, repasaremos los trazos
que dan lugar a unas formas geométricas concretas. Un ejercicio para
practicarlo puede ser la maestra en la pizarra va dando indicaciones sobre el
sentido que tiene que seguir el lápiz, mientras ella lo dibuja y los niños de
espaldas a ella también lo hacen sobre un soporte x. Para trabajar formas
cuadradas, la línea del trazo será recta, por lo tanto, la maestra indicará
algo del tipo: lo que vamos a dibujar ahora son palos, duros, no pueden
doblarse. Mientras que cuando se trabajen las formas circulares, la línea será
curva y se identificará con una serpiente, por ejemplo.
A continuación se procederá a la
experimentación con el soporte de cocina y el material que hayan considerado
más adecuado para trabajar sobre él. Serán ellos quienes descubran en el papel
las formas previamente trabajadas y jueguen con ellas.
Por último, se recogerán ideas de
“para qué nos sirve el trazo y las formas geométricas”. Y se invertirá el orden
de “obra pictórica à
nuestro trabajo”. Así que, tras realizar nuestro trabajo, lo compararemos con
la obra que mencionaba en la fase anterior: ¿en qué se parecen? ¿lo habrá
realizado siguiendo el mismo proceso? ¿para qué lo habrá hecho? ¿estará
aprendiendo las formas geométricas? Cuestiones de este estilo que nos acerquen
no sólo al cuadro, sino al autor y al proceso que le ha llevado a componer esa
obra.
Fase 3: CONTEXTUALIZACIÓN
Las posibilidades didácticas son
inmensas, siempre y cuando se esté trabajando dentro de un proyecto, porque la
actividad aislada no tiene sentido.
Concretamente, esta propuesta
podría encajar en un proyecto que naciera con el deseo de descubrir soportes
nuevos sobre los que dibujar y materiales nuevos con los que pintar que tanto les
gusta. Porque si siempre es sobre el mismo papel y con las mismas pinturas,
aburre. Igual que descubrimos el papel de cocina (se le ha podido ocurrir a un
niño, o por iniciativa de la maestra), podemos descubrir un trapo de cocina
(siguiendo con elementos de esta parte de la casa), el papel del baño, las
bolsas de basura, el suelo, la arena de la playa… junto a las oportunidades que
presentan y posibilidades que nos ofrecen.
Cuando trabajar el arte con los niños, en este caso las
técnicas y materiales puede llevarte por tantos caminos, es una pena que la
evaluación final que se propone desde la editorial (concretamente con la que
trabajan en el CP Virgen de la Oliva) queda reducida a esto:
OTROS RECURSOS:





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